EZA MAGAZINE

La dimensión humana en la era digital: compromiso sindical para encontrar soluciones efectivas para configurar el futuro del trabajo, con especial énfasis en la integridad social y la protección del empleo

Del 5 al 7 de julio de 2018 se celebró en Sofía la conferencia internacional “La dimensión humana en la era digital: compromiso sindical para encontrar soluciones efectivas para configurar el futuro del trabajo, con especial énfasis en la integridad social y la protección del empleo”. El evento fue organizado por PODKREPA (Confederación del Trabajo PODKREPA) en el marco del programa de formación de EZA y contó con la asistencia de más de 50 participantes, entre los que se encontraban altos funcionarios, a saber, el secretario general de la Inspección Nacional de Trabajo, los directores de la Agencia Nacional de Empleo, el presidente de BICA, la mayor organización de empleadores y sindicalistas de Rumania, Francia, Bélgica y Lituania. Alemania y Bulgaria. El seminario contó con el apoyo de la Unión Europea.

El objetivo principal de la conferencia fue debatir sobre la necesidad de reformar las políticas sindicales y aplicar un enfoque innovador para hacer frente a los cambios que se están produciendo actualmente en el mundo del trabajo: en resumen, la expansión de las nuevas tecnologías. El segundo objetivo fue abordar las brechas socioeconómicas inminentes, ayudando a los trabajadores en puestos de trabajo que probablemente desaparecerán o se transformarán. Otras cuestiones que también se abordaron fueron el futuro de las relaciones laborales, incluidas las oportunidades profesionales y la sostenibilidad, la seguridad social, la salud y la seguridad, la inclusión social, la formación en el trabajo y la transparencia algorítmica.

Durante su intervención introductoria, Veselin Mitov, vicepresidente de EZA y secretario internacional de PODKREPA, presentó al Consejo de la UE una visión general de estos objetivos y de la participación de PODKREPA en una de las cuatro prioridades clave de la Presidencia búlgara: la economía digital y las capacidades para el futuro, con especial atención en los jóvenes. Líderes y expertos de PODKREPA sacaron provecho de todos los foros de alto nivel organizados en el marco de la Presidencia para subrayar la urgente necesidad de modernizar los sistemas educativos y de seguridad social, con el fin de dar forma a las nuevas prácticas de empleo y de promover los valores sindicales de solidaridad, vida digna, inclusión social y no discriminación. Más tarde, los oradores expusieron los mensajes principales: muchos trabajadores en Europa se verán afectados por la digitalización; el mundo laboral será diferente; el trabajo por cuenta propia y los contratos a corto plazo se convertirán en una práctica habitual; ha llegado la hora de la activación: los sindicatos tienen que adoptar las medidas adecuadas y trabajar juntos para dar forma a esas tendencias de manera que funcionen para todos. Dado que la cuarta revolución industrial se caracteriza por un rápido desarrollo, los sindicatos deberían reformar sus políticas y estructuras para poder hacerle frente. Deberían iniciarse reformas en el ámbito de la educación y la seguridad social, incluidas, en primer lugar, iniciativas legislativas y, a continuación, la promoción y el apoyo de la formación en el trabajo y la protección social de las nuevas formas de empleo. Todos los oradores subrayaron que los marcos normativos actuales deberían complementarse con normas de seguridad sólidas y equilibradas, con políticas sociales y de mercado de trabajo adecuadas para hacer frente a esas nuevas amenazas, pero también con oportunidades.

La intervención de Sylvain Lefebvre, secretario general adjunto de IndustriALL Europe, presentó la opinión de la organización sindical profesional más grande a nivel europeo. El dictamen analiza los efectos de los cambios digitales en la población activa. El mensaje general que difunde es que la cuarta revolución industrial tiene un impacto impredecible en los trabajadores, en las condiciones laborales y puede provocar un nivel inaceptable de flexibilidad e incertidumbre. Está claro que la digitalización tiene el potencial de sustituir los empleos seguros y bien remunerados por empleos temporales y mal remunerados. También existe el peligro de que los empleadores utilicen la amenaza de la automatización para reducir los salarios y las condiciones de trabajo. Los sindicatos europeos se oponen a estas tendencias y, en aras de la solidaridad, la equidad y la dignidad, exigen un entorno legislativo pertinente en la UE y una estrategia de empleo renovada, a fin de que todas las formas de trabajo proporcionen unos ingresos, condiciones de trabajo y protección social decentes, así como acceso a prestaciones adecuadas. Además, el diálogo social y la negociación colectiva deberían aumentar su importancia e influencia, así como todos los demás instrumentos de participación de los trabajadores, especialmente a nivel sectorial y empresarial. Porque solo los sindicatos adquirieron organizaciones legítimas y estructuradas que sirven para mejorar la democracia en el trabajo.

Según el programa, durante el segundo panel se presentaron los diferentes seminarios de EZA bajo el tema «Nuevas relaciones de trabajo: digitalización y estrategia sindical» y presentaciones sobre el impacto de las nuevas formas de trabajo en la fuerza laboral nacional. Las intervenciones nacionales identifican los impactos de la digitalización en varios aspectos, subrayando la necesidad de prestarles la consideración y emprender las acciones más serias. La digitalización del trabajo ya es una realidad innegable, pero la relación entre las nuevas formas de trabajo y las desigualdades sociales y laborales suscita muchas preocupaciones. Se destacaron varios problemas: es necesario promulgar disposiciones legales si queremos evitar el colapso de los sistemas de seguridad social y garantizar la igualdad en la protección. De las intervenciones nacionales se deduce que, en primer lugar, la digitalización está trayendo consigo tanto pérdidas de puestos de trabajo como oportunidades. En segundo lugar, para las organizaciones de trabajadores el principal problema es el impacto en el mercado laboral, es decir, la incertidumbre e imprevisibilidad de los puestos de trabajo. Es difícil predecir qué empleos, tareas y habilidades se verán potencialmente afectados, tanto positiva como negativamente. Lo que preocupa aquí es que se trata de cambios no solo en los puestos de trabajo, sino también en los modelos de vida. Así pues, es probable que la futura arquitectura del mercado de trabajo se fragmente aún más y resulte también más interconectada. Para tratar de dar sentido a este panorama futuro, los sindicatos deberían considerar todos esos impactos de las tecnologías.

Durante la mesa redonda se plantearon cinco cuestiones clave: cómo reformar las prioridades políticas y las acciones de los sindicatos para responder a las nuevas formas de empleo, que se exponen a continuación:

- Las preocupaciones son obvias y están relacionadas con los trabajos, que cambiarán o incluso desaparecerán, sustituidos por un sistema robótico.

- El ambiente de trabajo está cambiando, dando lugar al aumento de riesgos o estrés, aislamiento, particularmente en casos de monitoreo y vigilancia en el lugar de trabajo o en prácticas discriminatorias como la puntuación o la elaboración de perfiles.

- Los trabajadores con contratos de trabajo de duración determinada y los trabajadores organizados están relativamente bien protegidos, no los que trabajan a través de plataformas en línea, los llamados «trabajadores por obra» o los trabajadores atípicos. Estos trabajadores se enfrentan a riesgos específicos como la inseguridad laboral, la discriminación, el aislamiento social, el exceso de trabajo, el trabajo no estructurado y la incertidumbre sobre las responsabilidades legales. Para que su voz pueda ser escuchada es necesario proporcionar representación.

- La digitalización está cambiando las cosas y revolucionando nuestra forma de trabajar y vivir. Ello desencadenará la creación de nuevos modelos organizativos y dará lugar a modelos de protección del trabajo nuevos y muy diferentes.

Dada la naturaleza polivalente de la digitalización, prácticamente todos los ámbitos de la vida humana se verán afectados, por lo que es absolutamente necesario desarrollar un marco ético sólido. Este marco debe abordar seriamente los derechos fundamentales de los ciudadanos y los trabajadores, como la intimidad, la dignidad y la no discriminación, unas normas que deben mantenerse en este mundo del trabajo en rápida evolución.

El experto de PODKREPA presentó también un proyecto de buenas prácticas aplicado en el marco de Erasmus+ que consiste en una consulta en línea, mediación y arbitraje para los trabajadores digitales. La plataforma será mantenida por PODKREPA y sus servicios serán de muy fácil acceso, así como gratuitos para los usuarios.

La conclusión final del primer día de conferencia fue que los sindicatos deberían reaccionar con rapidez, multiplicando los esfuerzos para garantizar que el diálogo social y los convenios colectivos se adapten a los cambios digitales, e incluir cláusulas relacionadas con la salud y la seguridad, la seguridad social y la formación en el trabajo de los empleados en las nuevas formas de trabajo.

En el segundo día la atención se centró en la agenda digital de los sindicatos. En cuanto al trabajo en el siglo XXI, se subrayó que los interlocutores sociales tienen un papel clave que desempeñar a nivel empresarial, sectorial, nacional y europeo (a través de los comités europeos de diálogo social).

Se señaló como primera herramienta el procedimiento de información y consulta. Se subrayó que los sindicatos deberían aprovechar mejor el mecanismo existente para una participación adecuada de los trabajadores en el rediseño de la arquitectura de su lugar de trabajo. La información y la consulta deben convertirse en prácticas más intensivas, establecidas y coherentes, lo que es especialmente importante para los nuevos trabajadores atípicos. Además, para garantizar los derechos de representación, información y consulta en el caso de las nuevas formas de trabajo se requerirá de creatividad y, posiblemente, incluso de la invención de un nuevo enfoque adaptado a su entorno de trabajo específico. En segundo lugar, los sindicatos son las estructuras más cercanas al lugar de trabajo, por lo que pueden ayudar a identificar y proponer las cualificaciones que los trabajadores necesitarán en el futuro. En tercer lugar, la adquisición de habilidades técnicas, aunque necesarias, no será suficiente. A este respecto, los sindicatos pueden participar en la preparación y formación de los trabajadores para la diversificación de los puestos de trabajo y el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

De las intervenciones individuales se desprende claramente que es necesario proponer una estrategia destinada a mejorar la capacidad de los sindicatos para dar forma a la digitalización y para proteger y promover los derechos de los trabajadores en el contexto de la transformación digital. La negociación colectiva y el diálogo social como herramientas para abordar la vulnerabilidad de los trabajadores en las nuevas formas de empleo; las incertidumbres relativas a las repercusiones en el empleo, los riesgos de pérdida de puestos de trabajo, los riesgos de procesos de toma de decisiones no democráticos y de reducción de los derechos en el trabajo, entre otros, son de suma importancia y deben defenderse. Es posible que los sindicatos ya no se basen únicamente en los logros de las últimas décadas, sino que también emprendan una agenda «ofensiva» para afrontar el reto de la digitalización y promover la importancia y la dignidad del trabajo en el siglo XXI.

Para ello, los sindicatos tienen que reaccionar con rapidez y proponer nuevas soluciones sobre cómo introducir la negociación colectiva en un nuevo mundo laboral digitalizado. De este modo, los sindicatos podrán hacer frente a los cambios en los modelos empresariales y a los nuevos riesgos. A este respecto, la necesidad de reforzar los derechos colectivos a todos los niveles es obvia y está retrasada. Esa es la razón por la que tenemos que exigir definiciones claras de las nuevas formas de trabajo, de su estatuto jurídico, así como más seguridad y transparencia con respecto a los procesos de transformación digital en el lugar de trabajo y en el ámbito empresarial. En este nuevo mundo, la formación o el reciclaje de los trabajadores no será suficiente. Los trabajadores tendrán que permanecer y defenderse juntos en ese ambiente de trabajo profundamente diferente. Estos son argumentos sólidos: tenemos que explicar mejor los valores de los sindicatos y la solidaridad, convencer a los trabajadores digitales de que escojan a los sindicatos, la única autoridad independiente que defiende los intereses de los empleados.

Según los debates y los puntos de vista, las conclusiones generales fueron que la cuarta revolución industrial ha creado grandes oportunidades y riesgos. Amenazan con profundizar aún más las diferencias entre los trabajadores y la única forma jurídica de definir las normas sociales es la protección colectiva y la cooperación internacional proporcionada por los sindicatos. En este sentido, en el siglo XXI, los sindicatos tienen que ser más dinámicos, poner en práctica nuevos métodos y herramientas, pero mantenerse en su causa tradicional y muy firme: ¡la solidaridad y el apoyo entre los trabajadores, independientemente de las formas de empleo! La combinación de globalización, transformación digital, migraciones masivas y envejecimiento de la población no puede abordarse de forma aislada. Como auténticos defensores de los derechos humanos, los sindicatos están uniendo a todos ellos para comprender plenamente las múltiples y complejas consecuencias para el mundo del trabajo.

En este sentido, en busca de respuestas «conjuntas» a todos estos retos, la conferencia fue una gran oportunidad para enriquecer el debate sobre las respuestas e iniciativas sindicales para la protección de los derechos laborales, actualmente presionadas tanto por la automatización técnica como por la nueva tendencia hacia el empleo.