La estrategia "Europa 2020": La importancia de un crecimiento cualitativo para los trabajadores en Europa

Entre el 12 y el 13 de noviembre de 2013 se celebró en Lovaina un grupo de trabajo sobre “La estrategia "Europa 2020": La importancia de un crecimiento cualitativo para los trabajadores en Europa”, organizado por ACW / VCWV - Ter Munk (ACW / Vlaams Centrum voor Werknemersvorming - Ter Munk - vzw), sostenido por EZA y la Unión europea. En el grupo de trabajo participaron 30 representantes de organizaciones de trabajadores de Bélgica, Alemania, los Países Bajos, Rumanía, Italia, España, Francia y Luxemburgo.

¿Cuál fue el aspecto más importante del seminario?

La Unión Europea se encuentra en una encrucijada y está viviendo la peor crisis de su historia. Es hora de seguir fomentando un entendimiento común de las necesidades de Europa y de encontrar soluciones para pavimentar la salida a esta situación excepcional. Con su cuarto programa de trabajo autónomo, los interlocutores sociales europeos pretenden abordar las cuestiones más esenciales en juego para fomentar un mejor funcionamiento de los mercados de trabajo y alcanzar la tasa de empleo objetivo UE 2020 del 75% para crear más y mejores empleos. Este objetivo debería formar parte de una perspectiva más amplia de crecimiento cualitativo.

¿Por qué el seminario fue importante justo ahora?

Los últimos años han revelado las debilidades inherentes de las economías europeas y han conducido a graves tensiones en el proyecto de integración. Dichas tensiones han ido en paralelo al debate a largo plazo sobre el futuro de las economías europeas, la capacidad de los Estados Miembros de fomentar el progreso económico y social, y la capacidad de la UE de proteger los estándares de vida europeos.

Todos estos desafíos están ahora encabezando la agenda y necesitan respuestas a nivel supranacional, nacional y subnacional. En especial, la UE necesita fortalecer la recuperación económica. Además, esta recuperación debe ser consistente con un camino de “calidad”, mejorando la sostenibilidad (no solo desde un punto de vista financiero sino también presupuestario) del crecimiento económico. El seminario pretende arrojar luz sobre estas cuestiones clave para el futuro de Europa. Pretende evaluar el estado del debate y de sus características principales. En este sentido, el crecimiento “sostenible y cualitativo” se antepone como una etiqueta clave que resume las principales características del plan económico que la UE debería definir e implementar.

Resultados del seminario

1. Otra estrategia macroeconómica: más inversiones a través de presupuestos nacionales

En lo que se refiere a las medidas a corto plazo, algunos sugieren que la prioridad debería ser para estabilizar la economía a través de medidas orientadas a incrementar la demanda agregada en el sistema y sobreponiéndose a las crecientes diferencias dentro de la Eurozona.

Existe una creciente concienciación de que un enfoque basado estrechamente en la austeridad fiscal afectará al empleo, al tiempo que no logrará recortar los déficits fiscales de manera significativa. Las economías con una estrategia orientada a políticas de crecimiento muestran un mejor rendimiento en términos de empleos, inversión y estabilidad financiera.

Para estabilizar la economía e implementar una estrategia que sea más consistente a lo largo del tiempo, se necesitan políticas macroeconómicas simétricas en la Eurozona: los países que han estabilizado sus ratios de deuda (especialmente, los países del Norte de Europa) debería ser autorizados a gastar más, mejorando de esta manera el potencial de crecimiento de toda la UE. Enfrentarse a problemas de competitividad sin provocar una profunda y larga recesión requerirá medidas que impulsen la productividad y logran una moderación de precios en los países deficitarios, y una recuperación salarial en los países con superávit tras un número de años en los que los incrementos salariales han estado por detrás de la productividad.

En cualquier caso, mientras que los paquetes de crecimiento para estimular la demanda en el corto plazo parecen necesarios, su calidad y su impacto a largo plazo debería ser evaluada con cuidado. Los objetivos para un mayor crecimiento deberían especificar más crecimiento de qué y para qué. Si el objetivo es colocar a Europa en un camino hacia un crecimiento sostenible y cualitativo, las inversiones que mejoren el crecimiento deberían estar orientadas a aquellas áreas que tienen los mayores potenciales en este sentido, ya que, además de mejorar los estándares materiales de vida y de contribuir al incremento de la competitividad económica, también contribuirán a mejorar la cohesión social, la calidad medioambiental y otras dimensiones consideradas relevantes para el bienestar de los ciudadanos. Desde esta perspectiva, la educación y la formación, la investigación y el desarrollo, la innovación tecnológica, los modos de producción y de consumo sostenibles medioambientalmente, los servicios asistenciales y otros servicios orientados a mejorar la calidad de vida de las personas son todas áreas claves en las que deberían concentrarse los recursos si la UE quiere hacer la transición hacia un modelo de crecimiento sostenible y cualitativo. En este marco, los sistemas de protección social deberían jugar un papel fundamental a la hora de asegurar la “inclusividad” del nuevo modelo de crecimiento. Las inversiones en políticas sociales, orientadas a ayudar a los ciudadanos europeos a adquirir las habilidades y competencias necesarias para sobreponerse a las transformaciones económicas y sociales y de asegurar la protección adecuada contra las repercusiones sociales de la transición al tiempo que garantizan la sostenibilidad financiera de los sistemas de protección social, deberían ser consideradas como una prioridad. La UE puede reforzar su influencia revisando su política presupuestaria y desarrollando una mayor capacidad fiscal.

2. Transferencias automáticas UE: el caso de un esquema común de seguro de desempleo

Los analistas han subrayado cómo la falta de una capacidad fiscal UE ha sido el problema principal en la construcción de la UEM. El Tratado de Maasstricht otorgaba una responsabilidad completa a los presupuestos nacionales, aunque, especialmente tras la Gran Recesión, los presupuestos de los estados miembros, eran muy vulnerables y tenían poco margen para la estabilización fiscal. En otras palabras, hasta que no se reducen los niveles de deuda, solo puede lograrse un grado limitado de estabilización a través de los presupuestos nacionales.

Entre las opciones propuestas está el establecimiento de un sistema común de seguro de desempleo en la zona euro. El esquema transferiría los fondos directamente a los ciudadanos de los estados miembros sin ninguna gran interferencia política. El esquema estaría financiado por los trabajadores y por los empresarios a través de contribuciones sociales. Los trabajadores pagarían parte de sus salarios a un esquema europeo de seguro de desempleo y recibirían pagos compensatorios de este fondo en caso de desempleo. La protección sería básica (por debajo del nivel proporcionado por los programas de seguro actuales nacionales) y estaría limitada a un determinado periodo de tiempo. Los estados miembros también serían capaces de completar esta protección básica por medio de sus propios esquemas de seguridad social (y en línea con sus propios estándares sociales). Así, los trabajadores europeos recibirían protección basada en la mezcla de un sistema básico UE más complementos nacionales. Las proyecciones han mostrado que dicho esquema movilizaría cerca de 55 billones de euros al año (0,75% del PIB anual de la zona euro) y esto se podría financiar a través de contribuciones sociales de aprox. el 1,7% de los salarios brutos.

El sistema presentaría ventajas importantes:

El esquema sería un estabilizador automático con efectos directos sobre los países más afectados por la recesión económica y el desempleo (los países con recesión económica recibirían pagos netos).

La transferencia tendría un impacto directo sobre la demanda doméstica. Los pagos ser realizarían directamente a las familias privadas (en lugar de a los estados miembros) con un riesgo limitado de manipulación política.

Al mismo tiempo, el esquema sería potencialmente consistente con el principio de neutralidad distributiva, en el sentido que beneficiaría a diferentes países en diferentes periodos. Las simulaciones han demostrado que haber usado este esquema tras el lanzamiento de la UEM, hubiera beneficiado a Alemania que sufrió dificultades económicas durante los primeros años de la UEM y a los países de Europa del Sur (como España) que tuvieron dificultades tras la Gran Recesión desde 2009.

El esquema no redundaría en costes laborales adicionales o en recursos adicionales al presupuesto de la UE. El esquema estaría financiado por medio de contribuciones sociales: los recursos adicionales para el esquema europeo serían compensados por una reducción paralela y equivalente en los recursos para los esquemas nacionales de desempleo.

Los costes administrativos serían limitados en el sentido que el seguro europeo de desempleo sería procesado por organismos nacionales de seguridad social.

Al mismo tiempo, también existen algunas desventajas potenciales. En primer lugar, el esquema abordaría la crisis cíclica pero no las deficiencias estructurales de los estados miembros con dificultades económicas. En segundo lugar, las diferencias institucionales en el diseño de los esquemas de seguridad social y de los mercados laborales a nivel nacional podrían limitar este impacto.

Resoluciones

Cuatro caminos alternativos principales para un verdadero crecimiento cualitativo sostenible:

-       El primer camino sugiere una estrategia más equilibrada, donde las prioridades políticas y los instrumentos de gobernanza sean más equilibrados y consistentes con una definición de crecimiento multidimensional e incluyente;

-       El segundo camino incluye el uso de recursos nacionales (al tiempo que respeta las restricciones presupuestarias actuales y las reglas impuestas por la UE): los estados miembros con menos tensiones políticas (países acreedores) deberían permitir perseguir una política fiscal más expansionista para impulsar la demanda interna;

-       El tercer camino requiere la activación de los recursos de la UE para inversiones en un crecimiento cualitativo sostenible, entre otros, por medio un uso más efectivo de los fondos estructurales;

-       El cuarto camino consiste en el lanzamiento de estabilizadores automáticos paneuropeos (p.ej. el seguro europeo de desempleo), es decir, de ideas pragmáticas para un enfoque más orientado al crecimiento. Tanto los recursos nacionales como de la UE deberían ser usados en línea con la perspectiva de crecimiento cualitativo sostenible: invirtiendo en la economía verde, educación y redistribución.