El futuro del trabajo en una Europa digital

Entre el 27 y el 30 de junio de 2019 se celebró en Múnich un seminario sobre el tema “El futuro del trabajo en una Europa digital”, organizado por KAB Alemania (Movimiento de trabajadores católicos de Alemania e.V.), con el apoyo de EZA y de la Unión Europea.

En este seminario europeo se analizaron y evaluaron los avances. Los representantes de organizaciones de trabajadores de Alemania, Austria, Italia, República Checa y los Países Bajos desarrollaron criterios para un mundo laboral futuro hacia el que quieren orientar sus proyectos, acciones y campañas durante los próximos años. El principal objetivo fue la creación de un trabajo digno.

Desde hace años en todo el mundo se está produciendo un proceso de transformación digital de la economía, del trabajo y de la sociedad. La Comisión Europea considera el concepto de la llamada Industria 4.0 como una oportunidad. Por un lado, se deben fabricar productos de alta calidad en los lugares de competencia dentro de los estados de la UE, y por otro lado, se debe fomentar la producción de productos ecológicos y sostenibles. Se apoyarán e interconectarán las iniciativas nacionales que aborden la digitalización. Así se generan por ejemplo, actividades a nivel de la UE para la creación de un mercado interior digital europeo. La UE cree que puede ser un lugar futuro para una industria digitalizada. La Industria 4.0 supone el tránsito a una nueva era de avance social industrial. Al mismo tiempo, la Comisión Europea reacciona con su iniciativa sobre la creación de un “Pilar Europeo de Derechos Sociales” con requisitos fundamentales sobre las modificaciones en el mundo laboral que acarrean los citados avances.

Además de las repercusiones de la digitalización sobre las modificaciones en el mundo laboral, en el seminario se tematizaron otras crisis estructurales, ya que la globalización genera crisis que replantean múltiples desafíos a la economía, a la sociedad y a las organizaciones de trabajadores. Por un lado hay que mencionar la crisis ecológica (palabra clave: cambio climático). Además, hay que considerar la crisis de la democracia (palabras clave: desencanto político, populismo, grupos de interés) y la crisis psicológica (palabras clave: burnout, distanciamiento, búsqueda de sentido). Al mismo tiempo se puede hablar de una crisis social y económica (palabras clave: conflictos de distribución, pérdida de bienes comunes, miedos existenciales, presión competitiva, migración masiva, neoliberalismo desenfrenado). El Papa Francisco habla de una crisis socioecológica compleja en el contexto del diagnóstico de crisis. En este sentido, el Papa propone: “Las vías de la solución exigen un acceso integral para luchar contra la pobreza, para devolver su dignidad a los excluidos y para ocuparse al mismo tiempo de la naturaleza.” Para ello, es precisa la capacidad de ser capaces de actuar en situaciones difíciles y de reaccionar a estos desafíos de forma creativa y flexible. (Resiliencia).

En el seminario se citaron ejemplos de iniciativas de base como p. ej. las formas de trabajo en la ciudad fronteriza de Friesach en Austria y en la cooperativa Amos eG en Alemania, como posibles soluciones resilientes. Además, se presentaron dos enfoques alternativos que se discutieron en relación con las preguntas futuras sobre la sociedad laboral: por un lado el enfoque del poscrecimiento y por otro la economía del bienestar. El Dr. Bernhard Leubolt de la Academia Social Católica Austria de Viena comentó que una economía puede funcionar bien o incluso mejor sin crecimiento. El crecimiento ya no es parte de la solución a los problemas ecológicos y sociales, sino que se ha convertido en parte del problema. Argumentó que las elevadas tasas de crecimiento económico en las sociedades desarrolladas ya no son posibles ni tampoco deseables. Los representantes de la economía del poscrecimiento abogan por abandonar una vida sin sentido y que desperdicia recursos para obtener una doble ganancia: la calidad de vida y el bienestar que se incrementan con un menor consumo y un menor tiempo de trabajo remunerado y al mismo tiempo se suavizan las repercusiones negativas para el medioambiente. La idea de decrecimiento se enfrenta en su crítica la teoría y práctica neoliberal y a conceptos de desarrollo sostenible, ya que cualquier forma de crecimiento económico adicional, verde o sostenible, legitima la perpetuación del status quo y se aparta de la contradicción de que el crecimiento económico y la modernización ecológica no son compatibles. Según Leubolt, los representantes de la economía del poscrecimiento abogan por evitar el modelo tradicional de bienestar ya que las sociedades de consumo modernas viven por encima de sus posibilidades y el bienestar conseguido con el crecimiento solo es posible mediante con la explotación ecológica.

Jörn Wiedemann de los Institutos Terra describió la economía del bienestar con elementos centrales de un orden empresarial y económico alternativo basado en valores como la confianza, la responsabilidad, la compasión, el reparto y la solidaridad. Mediante un marco legal obligatorio se debe garantizar que las actuaciones empresariales no se orienten principalmente a la competencia y a la búsqueda de beneficios. El modelo se basa en dos elementos principales: el balance de bienestar y 20 valores de referencia a nivel de contenidos. Detrás del balance de bienestar de una empresa se esconde la idea de no medir el éxito empresarial como un beneficio monetario, sino como el avance de una empresa en dirección a la economía del bienestar. Según Wiedemann, los valores de referencia a nivel de contenidos de la economía del bienestar se consideran como un proceso de desarrollo de resultado abierto participativo. Algunas propuestas innovadoras son por ejemplo que el producto del bienestar sustituya al producto interior bruto como indicador de éxito, el establecimiento de parlamentos económicos regionales elegidos directamente, la creación de una zona de comercio justo y la constitución de bancos democráticos. Por último, se ha pensado en madurar los 20 valores de referencia en el seno de un amplio proceso de participación y generar iniciativas legales.

Conclusiones finales

En el seminario se puso claramente de manifiesto que las estructuras y las condiciones del mercado laboral se modificarán esencialmente debido a la digitalización. La relación entre el ser humano y la máquina cambiará en el mundo laboral futuro. Hasta el momento el puesto de trabajo venía determinado por estos factores: el trabajo tenía un lugar, un horario y unas normas. Sobre estas bases se forjaron los derechos de los trabajadores a través de convenios colectivos, acuerdos empresariales y leyes. Según los pronósticos, las exigencias laborales modificarán la comprensión del trabajo, de la organización laboral y de la organización empresarial. En el futuro, el trabajo ya no estará tan vinculado a un lugar y un horario. Se eliminará paulatinamente la antigua división entre trabajo y ocio. Se diluyen las fronteras entre el trabajo y la vida privada, por lo que se generan desafíos para los interlocutores sociales, los sindicatos y las asociaciones empresariales también a nivel europeo para dotar de reglas a esta “nueva” flexibilización. Al mismo tiempo se debe abordar la configuración de la política europea, p. ej. en relación con la cuestión de la disponibilidad completa de trabajadores. La Comisión Europea debe presentar propuestas para que esta disponibilidad se pueda limitar temporalmente.

Mediante la digitalización del mundo laboral surge una nueva “cultura laboral” que se abre a una gran variedad de situaciones y estilos de vida. Por ello, la sociedad laboral se encuentra en un proceso de cambio. En una sociedad laboral futura las diferentes dimensiones del trabajo humano pueden existir y ganar importancia. La transición de la sociedad laboral a la llamada sociedad activa en la que son importantes las diferentes dimensiones del trabajo humano, adquiere importancia bajo las condiciones de la transformación digital así como de la digitalización de las sociedades europeas. Un resultado del seminario fue que la política europea debe considerar este crecimiento de la importancia de las diferentes formas de trabajo.

Además, la política europea debe tener más en cuenta los contextos de los problemas discutidos en el seminario que se analizaron como crisis estructurales. Por ejemplo, el cambio climático se debe poner más en contexto con un cambio necesario de política energética lo que vuelve a tener consecuencias para el cambio estructural en amplia zonas. El abandono de la generación eléctrica por lignito ha provocado p. ej. la destrucción masiva de puestos de trabajo que deben ser reemplazados. Otra de las conclusiones del seminario fue que la lucha contra el cambio climático y la reconfiguración de la sociedad laboral son dos caras de la misma moneda.

El crecimiento económico indefinido choca contra sus límites físicos. Este hecho ha sido demostrado científicamente desde hace al menos 70 años, aunque apenas ha provocado consecuencias sociales y políticas. En este sentido, se deben poner en contexto por ejemplo los acuerdos internacionales, como el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático con la transformación social e industrial necesaria. Otras de las conclusiones es que la política europea debe integrar enfoques como los desarrollados en el ámbito de la economía de poscrecimiento.

En lo respectivo al equilibrio del bienestar de las empresas, se pueden reconocer planteamientos dubitativos en la legislación europea sobre equilibrio que se debe seguir desarrollando. También se debe consultar con el Parlamento Europeo al igual que en el pasado en relación con la importancia de las formas empresariales solidarias como las cooperativas.

Por último, el seminario abordó contenidos del “Pilar Europeo de los Derechos Sociales”. Los participantes resumieron que no se puede reconocer casi ningún avances social en los principios formulados en los tres capítulos (igualdad de oportunidades y acceso al mercado laboral, condiciones de trabajo dignas, protección social e inclusión social) y apenas existen respuestas a las preguntas planteadas en el seminario. Los participantes en el seminario valoraron los principios mencionados como una constatación del status quo en la mayoría de los estados de la UE.

 

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