Tiempos desafiantes para el trabajo y el diálogo social

Entre el 14 y el 16 de febrero de 2019 se celebró en Milán la 7ª Semana Social Europea (SSE) en la que participaron más de 100 personas procedentes de 21 países europeos y donde se abordaron los grandes desafíos sociales, económicos y sociales a los que se enfrenta Europa y para los que se deben encontrar soluciones realistas.

Como introducción, Enrico Letta, Presidente del instituto “Notre Europa” y ex Primer Ministro de Italia, ofreció una visión general sobre la situación política actual en Europa.

La Comisaria de la UE Marianne Thyssen, subrayó en un mensaje de vídeo: “Con nuestro pilar europeo de derechos sociales hemos situado el tema social en el centro de la agenda europea. (…) Nuestras sociedades se enfrentan a cambios rápidos. La globalización, el cambio climático, los cambios demográficos, la migración y la digitalización. No podemos frenar estos avances. Sin embargo, no debemos someternos a ellos de forma pasiva. Debemos configurar estos cambios, y ser los arquitectos de nuestro futuro.”

El diputado europeo Claude Rolin, ex Secretario General de la asociación sindical cristiana belga ACV-CSC remarcó: “Las organizaciones de trabajadores tienen un papel especial en lo que se refiere a convertir la anticipación de cambios en un aspecto fundamental de sus negociaciones. El tema del aprendizaje permanente debe ser algo importante, ya que no es aceptable que las empresas despidan a una parte de su personal para contratar a trabajadores con los perfiles que mejor se correspondan con las nuevas tecnologías porque no han invertido en la formación en relación con las perspectivas de estos cambios.”

Transformación del trabajo en el futuro

Este primer contenido a nivel de contenidos de la SSE incluyó tres ámbitos principales. El primero fue la búsqueda de una respuesta a la pregunta: “¿Habrá trabajo para todos en el futuro?”. John Hurley, Research Manager de Eurofound, respondió a esta pregunta con toda una serie de estadísticas y datos. Entre otros, explicó que el “empleo y las horas de trabajo realizadas en Europa y en los EE. UU. nunca habían sido tan elevadas como ahora”. Un segundo ámbito abordó el tema “El futuro del trabajo” con una aportación de Emmanuel Agius de la Universidad de Malta. Agius subrayó los aspectos más éticos del trabajo: “No solo las propias tecnologías, sino nuestras prácticas y políticas sociales, financieras y económicas determinan lo que pueden y deben hacer las tecnologías si se reducen o incrementan las desigualdades y si las personas pueden vivir de su salario.” Elke Hannack, Vicepresidenta de la asociación sindical alemana y Vicepresidenta federal del CDA abordó la repercusión de la digitalización sobre las nuevas formas de trabajo: “La llamada economía de plataformas es un ámbito que muestra en qué gran medida la digitalización modifica el entorno laboral. (…) sabemos dos cosas seguras: ella es la forma de “trabajo del futuro”, que difiere en todos los aspectos de la llamada relación laboral normal.”

Diálogo social necesario urgentemente

Este segundo bloque a nivel de contenidos ejemplificó la realidad y la importancia del diálogo social. Cinco representantes sindicales de Bulgaria, Polonia, España, Francia e Italia debatieron bajo la dirección de Jan Van Peteghem (HIVA/Bélgica) sobre la necesidad de dar nuevos impulsos al diálogo social tanto en el propio país como a nivel europeo. En la mayoría de los países esto no supone una tarea fácil. Los niveles de decisión sindical a menudo son inexistentes o muy diferentes en su planteamiento y tradición. La falta de una tradición constructiva de diálogos con organizaciones de trabajadores representativas hace muy difícil una decisión colectiva. En cualquier caso, el tono de este debate permitió entrever la motivación positiva de no cesar en la lucha.

Creciente desigualdad

En este tercer bloque a nivel de contenidos, Antoine Hérouard, obispo auxiliar de Lille y Presidente del Comité Social de la Comisión de Conferencias Episcopales de la UE (COMECE), remarcó la necesidad de una mayor desigualdad sobre todo en el trabajo, los ingresos, el patrimonio y por tanto en el bienestar de las personas.

Bea Cantillion, Directora del Centro Herman Deleeck de Política Social en la Universidad de Amberes, realizó un análisis científico sobre la creciente desigualad con claras propuestas para los políticos en relación con la formulación de medidas más eficientes en este ámbito: “Debemos trabajar de forma simultánea en varias áreas: seguridad social, impuestos justos, inversiones sociales, regulación de nuevas formas de trabajo y economía social. Para empezar, podemos comenzar ya a aplicar en la práctica dos de los 20 principios de los pilares europeos de derechos sociales: el principio 14 sobre el salario mínimo en conexión con el principio 6 en relación con un salario mínimo adecuado.”

Programa de formación de EZA de 2020

Campaña “Trabajos saludables. Alerta frente a sustancias peligrosas”